Narcisistas y Su Relación con la Comida

Quería compartir un artículo que encontré sobre un tema que me toca personalmente. Habla sobre los narcisistas y su relación con la comida, y cómo esto puede afectar a sus familias. Espero que les resulte interesante y útil. Aquí les dejo el artículo completo:

Obsesionados: Narcisistas y Su Relación con la Comida

Tabitha siempre pensó que la forma en que su familia manejaba la comida era normal, hasta que experimentó una realidad diferente en casa de una amiga. La variedad de bocadillos, la libertad de comer sin restricciones y las conversaciones agradables durante las comidas eran algo nuevo para ella. A diferencia del hogar de su amiga, la vida de Tabitha estaba dominada por el comportamiento peculiar y controlador de su madre en torno a la comida. Le tomó años a Tabitha darse cuenta de que las acciones de su madre eran una manifestación del narcisismo, una revelación que explicó su propia relación complicada con la comida.

Gestión de la Comida

La madre de Tabitha tenía una aversión al pescado, por lo que se negaba a servirlo en casa, a pesar de que a todos los demás en la familia les gustaba. Las preferencias alimenticias de su madre dictaban el menú familiar. Si a su madre no le gustaba un plato en particular, simplemente no se permitía en la casa. Este control rígido sobre las elecciones de alimentos era solo una forma en que su madre ejercía su dominio.

Supremacía Alimentaria

Uno de los aspectos más peculiares del comportamiento de su madre era la expectativa de recibir siempre las mejores y más grandes porciones de comida. Independientemente de si había preparado la comida o no, la madre de Tabitha exigía la primera elección y la mejor porción. Este sentido de derecho se extendía más allá de la cocina, reflejando un patrón más amplio de comportamiento narcisista.

La Comida como Poder

Una vez, el padre de Tabitha sorprendió a la familia con un desayuno de panqueques, un lujo poco común. En lugar de apreciar el gesto, su madre expresó disgusto y se hizo huevos. Al ser cuestionada, dijo que no le gustaba que le dijeran qué comer. Este incidente destacó cómo su madre usaba la comida como un medio para afirmar su poder e independencia, incluso a costa de la armonía familiar.

La Comida como Privilegio

Incluso cuando comía en casa de otras personas, la madre de Tabitha encontraba formas de afirmar su control. A menudo se quejaba de la comida, diciendo que no le gustaba el queso y esperando que se le preparara una comida alternativa. Este comportamiento demostraba su creencia de que tenía derecho a un trato especial, sin importar las molestias que causara a los demás.

La Comida como Control

Durante las comidas familiares, la madre de Tabitha la criticaba por comer demasiado y se burlaba de ella por querer más. Sin embargo, cuando había invitados, insistía en que todos repitieran para demostrar que disfrutaban su comida. Este comportamiento contradictorio era otra forma en que su madre ejercía control sobre los hábitos alimenticios de la familia, manipulando situaciones para mantener su imagen.

Comida y Apariencia

Para empeorar las cosas, la madre de Tabitha comentaba frecuentemente sobre sus elecciones de comida y su peso. Comentarios como, “¿Vas a comer eso? Sabes lo fácil que engordas,” eran comunes, incluso cuando Tabitha estaba luchando contra la anorexia. Estos comentarios reforzaban la asociación poco saludable entre la comida y la imagen corporal, contribuyendo a los trastornos alimenticios de Tabitha.

Arrogancia Alimentaria

El padre de Tabitha a menudo cocinaba para la familia, pero incluso entonces, su madre encontraba formas de interrumpir las comidas. Tomaba llamadas telefónicas y retrasaba la cena, dejando a la familia esperando por más de una hora. Este comportamiento mostraba su arrogancia y desprecio por las necesidades de la familia, subrayando aún más sus tendencias narcisistas.

La Comida como Escenario

Las comidas familiares rara vez trataban sobre la unión. En su lugar, estaban dominadas por su madre hablando de sí misma y su trabajo. No había preguntas sobre el día de Tabitha, y cualquier intento de contribuir a la conversación era recibido con una mirada fría o ignorado. Esta monopolización de las conversaciones durante las comidas subrayaba la necesidad constante de su madre de atención y validación.

Esnobismo Alimentario

La madre de Tabitha tenía unos pocos restaurantes selectos que consideraba aceptables. Estos establecimientos la trataban como a una reina, dándole los mejores asientos a pesar de la calidad mediocre de la comida. Esta preferencia destacaba su necesidad de un trato especial y reflejaba su esnobismo alimentario, donde las apariencias importaban más que la calidad real de la comida.

Expectativas Alimentarias

Ya fuera en casa, en casa de una amiga o en público, la madre de Tabitha se quejaba abiertamente si la comida no era de su agrado. Criticaba a los anfitriones por su “ignorancia alimentaria” y su preparación inadecuada, a pesar de su propia falta de habilidades culinarias. Esta constante queja demostraba sus altas expectativas y su falta de aprecio por los esfuerzos de los demás.

La Comida como Atención

Cuando la madre de Tabitha cocinaba, exigía elogios y gratitud excesivos. Si no recibía suficientes cumplidos, preguntaba de manera pasivo-agresiva si les había gustado su comida. Esta necesidad de validación convertía las comidas en actuaciones donde la familia tenía que apaciguar su ego.

Superioridad Alimentaria

Durante un tiempo, la madre de Tabitha adoptó un estilo de vida vegetariano e impuso esta dieta a toda la familia. No se permitía la carne en la casa, y ella los condenaba por comer carne fuera, acusándolos de apoyar la crueldad animal. Sus elecciones dietéticas se convirtieron en otra herramienta para afirmar su superioridad y controlar el consumo de alimentos de la familia.

La Comida como Castigo

Cuando Tabitha se portaba mal, su madre la castigaba negándole las comidas. Si seguía enojada por la mañana, la enviaba a la escuela sin desayuno. Estos castigos dejaban a Tabitha sin comida durante períodos prolongados, utilizando el hambre como un método de control y disciplina.

La Comida como Posesión

Tabitha una vez llevó a casa las sobras de una cena de un restaurante caro, comida por la que había ahorrado durante semanas. A la mañana siguiente, descubrió que su madre había comido sus sobras. Al ser confrontada, su madre respondió con, “Lo tuyo es mío,” destacando su creencia de que tenía derecho a todo, mientras que lo suyo seguía siendo solo suyo.

Conclusión

Las experiencias de Tabitha creciendo con una madre narcisista la dejaron con una relación profundamente problemática con la comida. La manipulación y el control de su madre sobre cada aspecto de la comida y las comidas no se trataban solo de preferencias dietéticas, sino que reflejaban su necesidad narcisista de control, atención y dominación. Como resultado, el viaje de Tabitha con la comida estaba lleno de ansiedad y confusión.

Ahora, como madre, Tabitha está decidida a no repetir los patrones poco saludables de su madre. Se esfuerza por crear una relación positiva y equilibrada con la comida para su propia familia, asegurando que las comidas sean agradables y libres de manipulación y control. A través de sus esfuerzos, Tabitha espera romper el ciclo y establecer un enfoque más saludable hacia la comida y la dinámica familiar.


Espero que este artículo les haya resultado tan revelador como a mí. Las experiencias personales pueden ser difíciles de compartir, pero creo que es importante hablar sobre cómo el narcisismo puede afectar las relaciones con la comida. Gracias por leer y espero sus comentarios y reflexiones.

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No hay manera de ganar.

Si decía que tenía hambre, la respuesta era que el refrigerador estaba “lleno de comida”… Lo que en realidad significaba lleno de comida podrida o ingredientes para cenas que nunca se prepararían.

Cuando era pequeña, a veces no podía sacar un cartón de leche sin mover una tonelada de envases de comida sobrante. También estaba lleno de aderezos viejos y botellas de condimentos.

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Control. Controlan lo que comes, te controlan. No hay punto medio.

Comprar algo para ti es como decir: “Te di dulces así que ahora voy puedo romperte el brazo.”

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Por eso aprendí a cocinar y comencé a hacerlo cuando nadie estaba en casa. Cuando los demás llegaban por supuesto se quejaban, y a veces las cosas se ponían tensas porque usaba algo que era “para más tarde”. Pero en general cocino bien, así que me aceptaron como su chef personal. No me permitían decir qué comprar, pero tenía la obligación de preparar el almuerzo y la cena con lo que había.